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miércoles, 31 de marzo de 2021

Rakso Reseña: El síndrome Mozart de Gonzalo Moure


 

El síndrome Mozart de Gonzalo Moure

Ficha técnica

Título: El síndrome Mozart

Autor: Gonzalo Moure

Editorial: Ediciones SM

Año: 2003

Colección: Los libros de Gonzalo

Páginas: 159 + autobiografía y entrevista al autor (depende de la edición)

Edad: a partir de los 12 años

"Pobre Mozart... Él tampoco disfrutó mucho de la vida, ni de la belleza. Pero usó su vida, descubrió belleza"

Reseña

De vacaciones en un pueblo de Asturias, Irene conoce a Tomi, un chico muy especial con un síndrome que lo convierte en un genio para la música, el mismo que en su día pudo tener el afamado W. A. Mozart. Tomi le enseñará a Irene una forma completamente nueva de vivir la música, y la hará reencontrarse con su instrumento. Pero la joven sospecha que su padre, el gran analista, esconde unas oscuras intenciones al rededor de Tomi, y debe andar con pies de plomo si quiere proteger a su nuevo amigo.

El autor de novelas como Palabras de Caramelo o Los caballos de mi tío no decepciona con esta otra entrega llena de música y amor. Y aunque ya tiene sus años, no se pasa de moda (digo la obra, no Gonzalo Moure). Emplea una narración con un lenguaje poético, casi lírico, como si realmente fuese una obra musical y no literaria.

Sin embargo, como no hay luz sin oscuridad, también debo hacer una crítica importante al libro: la romantización de las personas con síndrome de Williams. Aunque estoy seguro de la buena intención de Gonzalo Moure al retratar en su novela a un personaje con este síndrome, no toda la representación es buena. Al acabar el libro, uno tiene la idea de que las personas con síndrome de Williams son inocentes, dulces, amables... ¡como angelitos caídos del cielo con un harpa bajo el brazo! Y nada más lejos de la realidad, un síndrome no define nuestra personalidad. Es verdad que existen ciertos rasgos comunes, pero sólo es una característica más, no una parte de su personalidad.

Además, en varias ocasiones Irene se refiere a la condición de Tomi como una "enfermedad". ¡Diablos, señorita! El propio nombre lo dice, más claro agua: ¡un síndrome no es una enfermedad! Pero bueno, entiendo que esto se debe a la ignorancia de Irene, la protagonista, y no a la del autor.

A pesar de esta crítica, lo cierto es que este libro me ha llegado al alma (otra vez, ya que es una relectura). Realmente te ayuda a reflexionar sobre muchos temas, como la amistad o el amor, y en especial la música, aunque no hace falta tener un título de conservatorio para disfrutar de este libro. En definitiva, os recomiendo esta novela si os gustan las historias románticas, pero un poco diferentes... ¡Ah! Y si habéis leído Your lie in April (manga de Naoshi Arakawa) y tenéis ganas de más, también os puede gustar.

Análisis de la obra

¡Aviso a navegantes! Voy a intentar (intentar) que este análisis sea spoiler free... ¡Pero no prometo nada! Así que luego no me vengáis llorando en los comentarios. O sí, así alguien comentará algo...

El síndrome Mozart nos habla, inevitablemente, de música (duh!). Pero ojo, no es lo mismo escuchar música que hacerla... si lo sabré yo... Para los músicos, la música es como una rosa con espinas, si quieres cogerla, sabes que te vas a pinchar. De hecho, esta metáfora es muy acertada ya que el libro comienza con Irene limpiándose la sangre de los dedos después de un largo ensayo de violín. (Consejo: por favor, no ensayéis hasta que os sangren los dedos, no es sano).

Gonzalo Moure explora en esta novela las dos caras de la música a través de sus personajes, y del mismo modo trata el tema del amor, que a su vez tiene dos (o más) vertientes: el amor romántico, el de la amistad, el que sentimos por nuestra familia... Y también ese amor misterioso al que no sabemos clasificar, pero sabemos que es amor. Aunque si Tomi leyese esto diría que me estoy complicando la vida, que el amor es amor y punto. En la obra se hace una comparación entre el amor y la música, aquello que no es necesario explicar con palabras (y yo aquí perdiendo el tiempo, sabes).

Por supuesto, también tenemos que hablar que diversidad, aunque lo dicho, no es la mejor representación que podemos tener. Y ahora os estaréis preguntando: "Rakso, ¿qué narices es el síndrome de Williams?" Pues, a grandes rasgos... esto... veamos... *abre Google* 

No, a ver XD. El síndrome de Williams tiene muchísimos síntomas, desde un retraso del desarrollo de leve a moderado, hasta el encorvamiento del dedo meñique (aunque a Tomi no se le nota cuando toca el violín). Pero lo que nos importa aquí es su gran habilidad musical, que se irá desvelando a lo largo de la novela, junto a otros síntomas.

Personajes

 Irene

"Tengo diecisiete años, y aún no he nacido, y quiero nacer, aunque sea con diecisiete años de retraso" 

El personaje principal de toda la obra es Irene (o sea, es la protagonista). Pero es muy curioso como el resto de personajes están construidos a su alrededor, como un sistema planetario en el que ella es el sol. E Irene se siente sola e insegura, por eso necesita a todos y cada uno de sus planetas orbitando a su alrededor, aunque lo niegue, aunque a veces lleguen a estresarla...  En primer lugar tenemos a Yarchik y a Tesa, que son a su vez personajes sombra. Esto es, que uno es el contrario del otro. ¿Recordáis cuando dije que Gonzalo Moure explora las dos caras de la música a través de sus personajes? Pues a esto me refería. ¡Es que yo no doy puntada sin hilo!

¿Conocéis la película de Kuzko, El Emperador y sus Locuras? Pues podríamos decir que Yarchik y Tesa son el angelito y el demonio que le aparecen a Kronk en los hombros para aconsejarle. Son la voz de la conciencia de Irene. De hecho, ni siquiera aparecen en persona durante la trama principal de la novela, sólo en flashbacks. Irene se comunicará con ellos a través de medios telemáticos, que también tienen su significación: a Yarchik le escribe correos, que es un medio más "romántico" y reflexivo; mientras que con Tesa usa el teléfono, que requiere más inmediatez e impulsividad al tener que usar el lenguaje oral. Parecen tonterías, sí, pero son estos pequeños detalles los que pueden marcar la diferencia entre una novela normal y una brillante.

Yarchik

  "Pero la música es algo más: es la explicación de lo que no necesita explicación" 

Yarchik representa la música clásica, la belleza, la alta cultura, la naturaleza... Es un chico español de origen ucraniano, violinista como Irene, con una personalidad muy curiosa. Muchos dirían que es muy maduro para su edad, quizás demasiado. Yo digo, honestamente, que subestiman la madurez de los adolescentes. Y es que no hace falta escuchar música clásica ni leer a Góngora para ser una persona culta. Además, este tipo de personajes adolescentes tan existencialistas me parecen un pelín... irreales... O sea, Yarchik parece la reencarnación de Platón. Pero ojo, no estoy diciendo que no puedan existir personas así. De hecho, Gonzalo Moure nos cuenta en una entrevista que este personaje está basado en un chico real. Sólo opino que no todos los adolescentes parecen sacados de una novela de John Green (de lo que ya hablaré otro día), y, como contraejemplo tenemos a Tesa.

Tesa

"el piano te asfixia, chica. Aléjate de él, o te enterrarán en un piano"

Tesa es la completa antítesis de Yarchik. Representa la música rock, los ambientes alternativos, la urbanidad, la dureza, la impulsividad, el inconformismo... Es una chica punk que piensa en chicos y en viajar, tiene las cosas muy claras y todo lo que quiere lo consigue. Es muy echada pa'lante, y eso también influye en Irene. Nuestra protagonista es tan indecisa que Tesa la apoda como la "señorita Sí pero No". Irene, acostumbrada a hacer siempre lo que sus padres le decían, se dejará aconsejar por esta nueva amiga. A pesar de que Irene diga en varias ocasiones que ya no le cae bien Tesa, todavía conserva los discos y cintas que le regaló. Es decir, sea cual sea su relación actualmente, ya ha dejado huella.

Tomi

"Leer, no, pero me gustaría escribir música. Para que te la llevaras. ¡Tú no recuerdas la música como yo!"

Irene ahora está sola, en un entorno desconocido y nuevo para ella, y por muchos consejos que pida a sus amigos, esta vez debe ser ella quien tome las decisiones importantes. Decisiones que aún encima no sólo afectan a ella, sino también a Tomi, ya que puede cambiar su vida de forma muy drástica. Él, el chico con síndrome de Williams, curiosamente va a ser quien cure a Irene del síndrome Mozart. ¿Que qué es el síndrome Mozart? Pues en realidad no existe tal síndrome, es una especie de metáfora que se inventa la propia Irene. Mozart fue un niño prodigio al que le arrebataron la infancia, e Irene siempre estuvo expuesta a las altas expectativas de sus padres que nunca fue capaz de cumplir. Si sigue tocando el violín, es por miedo a decepcionarlos (en un ámbito educativo diríamos que tiene una meta de aprendizaje evasiva, pero no me voy a poner técnico ahora).

Pongámoslo así: Tesa vive la música desde fuera, sólo la escucha; Yárchik hace música, la disfruta; Irene la sufre; y Tomi, Tomi vive la música. Él no hace música, la descubre, vive en su interior, la música en su naturaleza más pura. Que quede claro que esto son reflexiones de Irene, y aunque queda bonito en el papel, la realidad no es tan poética. Es cierto que los niños con síndrome de Williams tienen una habilidad musical por encima de la media y se puede potenciar muchísimo, pero lo de "resucitar a Mozart" quizás les queda un poco grande... De hecho, es lo que pretende evitar Irene, que Tomi padezca el síndrome Mozart,

Personajes secundarios

Y esto nos lleva a hablar de otros dos personajes, los padres de Irene. Comenzando por su madre, esta pieza brilla más por su ausencia que por su presencia (y esto no es malo, de hecho hay personajes que son mucho más valiosos fuera de cámara, como la señorita Belle de las Supernenas). No queda claro si la madre de Irene es en realidad su madrastra o qué demonios pasa ahí, pero no le gusta que su hija la llame mamá. La relación entre ellas dos es fría y lejana, y esto va a tener relevancia en el futuro. Su padre, por otra parte, es un psicoanalísta sin moral a ojos de su hija. Desde un primer momento, Irene va a ver en él un gran peligro para Tomi, al que siente que debe proteger a toda costa, aunque esto signifique tener que mentirle a sus padres.

En contraposición, tenemos a la madre de Tomi, una mujer cariñosa, cercana, amable... De nuevo observamos una dicotomía: Yarchik y Tesa; Tomi e Irene; las dos caras de la música... y ahora los pares de Irene respecto a la madre de Tomi. ¡Este libro podría resumirse en una moneda de dos caras! Es una madre en toda regla, preocupada por su hijo, pero alegre de poder verlo feliz. A su vez, también realiza en cierto modo el papel de madre de Irene, ya que la suya es mucho más distante. De hecho, la protagonista confiesa sentir celos de la relación que Tomi tiene con su madre. Ella no es sobreprotectora, como lo suelen ser los padres de niños con algún tipo de síndrome. Ella le da libertad a su hijo, pero lo protege desde la distancia, y aunque le encantaría poder tenerlo siempre cerca, sabe que algún día echará a volar. Y ese día se sentirá orgullosa de su hijo.

Recursos literarios

 Ya he hablado un poco por encima de los símbolos de la música y el amor, los personaje sombra... y podría seguir hablado de alegorías a las teorías filosóficas de Platón en las ideas de Yarchik sobre la naturaleza y la división de la sociedad en cerdos y jabalíes (que, por cierto, me parece súper clasista). Sin embargo, lo que voy a hacer es centrarme en lo que más me ha llamado la atención de la novela, que es la narración. Gonzalo Moure emplea en El síndrome Mozart una técnica narrativa que nunca había visto antes, y si le tuviese que dar un nombre sería este: la narración contrapuntística.

La novela tiene una estructura circular (acaba en el mismo punto en el que comienza) y mezcla dos tipos de narradores: un narrador en primera persona, personificado por la protagonista a través de una especie de diario; y otro en tercera persona, a modo de flashbacks, que suceden cuando Irene rememora ciertas escenas a la vez que escribe en su cuaderno. Es más, todo el texto en sí es una especie de gran flashback en el que Irene escribe actos que ya han sucedido en el pasado próximo, y acaba con una declaración de intenciones sobre el futuro. Es decir, tiene un final abierto de par en par, como tanto le gustan a Gonzalo Moure.

Y diréis: Rakso, mezclar estos dos narradores es completamente normal. Y es verdad, pero lo original es cómo cambia de uno a otro, es decir, los enlaces. Y es que la última frase de Irene escribiendo en su cuaderno antes de que se suceda el flashback es la primera frase del narrador en tercera persona, y viceversa. De esta forma no hay cortes, ni siquiera hay cambios de capítulos (es más, ni sabría decir si este libro tiene capítulos, en el sentido clásico de la palabra). Si fuese una película, no habría fundidos a negro para cambiar de escenas, sino que una escena se solaparía encima de otra durante unos segundos, y esa es la sensación que nos deja esta técnica.

¿Por qué técnica contrapuntística? El contrapunto en realidad es una palabra del ámbito musical. En las canciones pop actuales existe una melodía principal (que normalmente es lo que cantamos) que es acompañada por un acompañamiento (valga la redundancia). A veces puede haber dos melodías, pero está claro que una es la principal y la otra sólo está acompañando de forma secundaria. No es así en el contrapunto, donde encontramos dos melodías que tienen exactamente la misma importancia, y se van  turnando el foco principal en una especie de conversación, o hablan a la vez sin taparse la una a la otra. Irene y Tomi interpretan algunas improvisaciones que incluso podríamos clasificar en la técnica del contrapunto. ¿Adivináis que otro compositor clásico destacó por componer obras contrapuntísticas? Una pista: está en el título del libro. Gonzalo Moure aplica esta técnica en la literatura de una forma, a mi parecer, brillante.

Valoración personal

No me gusta cerrar ninguna reseña sin dejar un pedacito de mí en ella, y lo de puntuar las obras del uno al diez o con estrellas no me gusta demasiado... Es decir ¿cuál es el criterio? ¿la calidad literaria? ¿el gusto personal? Me parece una forma muy subjetiva de valorar, y por eso prefiero expresarme directamente con palabras. El caso es que esta obra falla a la hora de representar fielmente la realidad de los niños con síndrome de Williams, pero eso no me ha impedido disfrutarla hasta el máximo. Además, el final le da un significado algo distinto, aunque creo que depende más de la interpretación que le de cada uno... (y no diré nada más, si queréis saber de qué hablo, os leéis el libro. ¡Ala!)

Lo cierto es que siendo yo un amante de la literatura y de la música, sentía como si este libro me hablase a mí. Como músico, muchas veces me he sentido frustrado, pensando que mis habilidades no mejoran y que nunca seré lo suficientemente bueno. Sin embargo, no hace falta tocar un instrumento para poder identificarse con este sentimiento. Da igual a lo que te dediques, seguro que en algún momento te has sentido estancado como Irene (cofcof síndrome del impostor cofcof). El síndrome Mozart nos quiere enseñar a disfrutar de nuestras pasiones, no a sufrir con ellas; a no rayarnos demasiado con nuestras preocupaciones y aprender a ver la vida desde una perspectiva más simple, con los ojos de Tomi.

"las cosas más sencillas son siempre las más difíciles de encontrar"

domingo, 5 de julio de 2020

Rakso Analiza: Representación LGBT en la Literatura


EL AMOR DUERME EN EL PECHO DEL POETA

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
Oye mi sangre rota en los violines.
¡Mira que nos acechan todavía!

Como lo prometido es deuda, aquí tenéis mi investigación sobre la representación LGBT en la literatura española, la segunda parte de mis publicaciones con motivo del día del orgullo LGBT. No ha sido un trabajo fácil pero he aprendido cosas impresionantes gracias a él que me gustaría compartir. Y digo que no ha sido fácil porque, en un primer momento, a penas encontré documentos sobre el tema. Por lo menos no centrados en la literatura española de España, ya que en otros países hispanohablantes sí existen este tipo de estudios. Supuse, entonces, que la razón de esta escasez de investigaciones en nuestro país se podría deber a la LGBTfobia, y luego, un artículo de Alfredo Martínez Expósito (2011) vendría a confirmar mi teoría.

Existe un fenómeno a la hora de analizar textos literarios al que el mismo Martínez Expósito se refiere como "miopía crítica" (2011). Consiste en ocultar, no ver o negarse a ver la temática LGBT en los textos literarios, por lo que, si estos triunfan, será por otras cualidades. Leamos, por ejemplo, el soneto de Lorca al principio de esta entrada (si no lo habéis hecho ya). No hace falta ser un entendido de la poesía ni comprender todos los recursos estilísticos para disfrutar de un buen poema, y aun así poder interpretarlo. Eso sí, leámoslo con la miopía crítica que comentábamos, desde una perspectiva heteronormativa. En "El amor duerme en el pecho del poeta" de Sonetos del amor oscuro (Lorca, 1983, obra póstuma), se puede apreciar angustia, tristeza, desgarre emocional, amor o, más bien, desamor, amor no correspondido. ¿Hacia quién? No se sabe, alguien desconocido. Puede ser una simple voz poética, un "amante" genérico.

Ahora, pongámonos las "gafas de la inclusión" (wtf qué cosas digo), con una postura más inclusiva. Ya en el segundo verso, Lorca se refiere a un amante masculino ("porque duermes en mí y estás dormido.") ¿Podría estar hablándole al amor, como figura personificada? Es posible, pero el hecho de que, en todos los sonetos del poemario no se nombre nunca el género de su amante, ya dice algo. A veces tiene más poder lo que no se dice que lo que se dice. Y, obviamente, Lorca no podía expresar su homosexualidad de forma directa en sus poemas. Ya la falange le tenía ganas... Pero, el no hablar tampoco de un género femenino, también da mucho que pensar. Sigamos analizando: el tercer verso también nos da una pista ("Yo te oculto llorando, perseguido"). Lorca, al igual que toda la comunidad LGBT, durante la dictadura franquista, debía ocultarse para salvar su vida, ya que toda orientación sexual o identidad de género distinta a la cis-hetero era perseguida, por la ley y por la sociedad. El último terceto es ya definitivo, ya que le pide a su amor que siga durmiendo, o sea, que permanezca oculto; a pesar de que eso le provoca dolor, de ahí la sangre rota en los violines, ya que ¡Mira que nos acechan todavía!

Y todo esto sin entrar en el título del poemario, ya que el amor oscuro también hace referencia a lo oculto, lo invisible, lo prohibido. Sin embargo, no estoy seguro de si debería contar dentro del análisis, pues el título no es del autor original. Recordemos que estamos hablando de una obra de publicación póstuma a su asesinato. Pero el asunto central es que las obras de Federico García Lorca han sido víctimas de esta selección cultural, de esta miopía crítica. Sigue comentando Martínez Expósito (2011) que "Lorca o Cernuda, por ejemplo, son valorados por su contribución a la renovación poética pero no por la importancia de su escritura homosexual" (28). Se puede apreciar el mismo fenómeno en otros autores, como pueden ser Jaime Gil de Biedma o Juan Goytisolo.

Como es lógico, con la llegada de la democracia, esta situación ha ido mejorando progresivamente, aunque, como se puede apreciar, todavía queda mucho trabajo por hacer. Si la literatura de temática LGBT ha podido continuar con su producción hasta nuestros días ha sido gracias a la influencia de la literatura menos mediática (Expósito, 2011), que ha mantenido viva la llama de un género que parecía que se iba a desvanecer en cualquier momento. Literatos, por lo general pertenecientes a la propia comunidad LGBT, que quizás no han llegado a la sección de "destacados" de las librerías, ni a la gran pantalla, pero que han ayudado infinitamente a la inclusión, y ofrecido una literatura de calidad en la que poder sentirnos representados.

Pero su contribución no ha sido sólo en favor al arte. Como comenté en la entrada anterior (Rakso analiza: cómo escribir personajes LGBT), ficción y realidad se retroalimentan: la ficción se inspira en temas reales, y a la vez la realidad se inspira en la ficción para ser cambiada. Yo ya era conocedor de este concepto, pero no dejará nunca de sorprenderme cómo la literatura de ficción con temática LGBT ha sido clave para la evolución de las políticas de inclusión social. "La fantasía es lo que nos permite imaginarnos a nosotros mismos y a otros de una forma diferente" decía Judith Butler (2006, citada en Romero Lombardo, 2011, 182), refiriéndose a como la ficción nos da la oportunidad de pensar que otro mundo es posible, y nos anima a hacerlo (o no) real.

En lo referente a la historia de la literatura (documentación extraída del texto de Martínez Expósito, 2011), fue a partir del siglo XX cuando la temática LGBT comenzó a aparecer como un atributo positivo, aunque tampoco faltaban las obras homofóbicas. Es curioso cómo la mayoría de la producción literaria homosexual de la época son poemas. Y es que para los poetas de la Generación del 27 (a la que el mismo Lorca pertenecía), la homosexualidad era considerada más bien como una pose social, no tanto sexual. Como si de una moda se tratase, que revelaba una mayor "sensibilidad". Por supuesto, estos temas siempre se trataban de forma más o menos encubierta, hasta el punto de que los homosexuales de vanguardia se inventaron códigos secretos.

Ya en el período dictatorial, reina el silencio. La temática LGBT desaparece de la literatura como valor positivo. Fue una época marcada por la censura y la autocensura. Sin embargo, esta literatura pudo sobrevivir. ¿Cómo? Pues, como muchos españoles, en el exilio. Será con la restauración de la democracia cuando pueda volver a territorio español, pero con un gran problema. Después de tantos años labrándose la LGBTfobia en las mentes de la gente, los personajes homosexuales a menudo estaban cargados de estereotipos, y su única función en la ficción era la de 'mofa'. Se me viene a la mente Fidel Martínez, hijo de Chema, de la serie Aída. Se aprovechaba sobre todo la figura del hombre gay para ridiculizarlo y reírse de él y de sus actitudes "femeninas". Esta situación, como ya adelanté antes, fue mejorando, gracias a las reivindicaciones de la comunidad LGBT, la educación y, por supuesto, la buena literatura LGBT, que representaba a personas del colectivo como realmente son: libres de estereotipos y prejuicios.

Por último, me gustaría recomendar algunas obras literarias actuales con esta temática, divididas en dos secciones: libros y producciones audiovisuales. Algunas las he leído o visto yo mismo, y otras son recomendaciones que me han hecho o me he encontrado por la red. Me voy a centrar sobre todo en obras de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ), ya que es muy importante aportar este tipo de literatura de calidad al público infantil por dos motivos. El primero, mencionado por Guillermo Soler Quílez, "los libros de temática LGTB resultan necesarios, imprescindibles, pues pueden salvar vidas gracias a la visibilidad que aportan" (2016). Es decir, nos ayudan a educar y a educarnos sobre el respeto y la inclusión del colectivo. Además, el segundo motivo es que nos ayuda a reconocernos a nosotros mismos y a los otros (Dolores Romero, 2011). Esta autora expone que nuestra sociedad heteronormativa pone sobre los infantes el peso de los roles de género, como una especie de juego en el que niños y niñas han de seguir una serie de normas distintas según su género. En caso de incumplirlas, te enfrentas a las consecuencias, traducidas casi siempre en acoso escolar. Sin embargo, la literatura es una herramienta eficaz para que su visión hacia sí mismos y hacia los demás sea más flexible e inclusiva.

Libros de temática LGBT



Nunca soñé contigo, de Carmen Gómez Ojea, cuenta las vivencias amorosas de una chica en primera persona, a través de su diario. En él, ella escribe sobre cuánto ama a un chico y cómo odia a su actual novia, de la que se siente celosa. Pero una serie de acontecimientos la llevan a enamorarse de la chica que antes odiaba. No he leído este libro personalmente pero desde que lo descubrí en el artículo de Dolores Romero (2011), lo tengo anotado en mi lista de lecturas.


Cuentos cruentos, de Dino Lanti, es una compilación de poemas muy fáciles de entender y desde una perspectiva cómica. Trata temas muy variados, además de la inclusión LGBT, como el feminismo, los roles de género, trastornos alimentarios, adicción a las drogas,... Todo siempre desde el humor y, en su mayoría, partiendo de cuentos tradicionales infantiles. Por ejemplo, relata la historia de Alicia en el País de las Maravillas como una ilusión provocada por estupefacientes. Para mí, este libro tiene un gran valor sentimental, pues me ayudó con mi crisis de identidad, por aquel entonces cuando aún me quería creer que era heterosexual. Una nueva demostración de que la literatura salva vidas. Sin embargo, no conservo el libro conmigo, ya que se trataba de un ejemplar de la biblioteca de mi instituto. Aun así, pienso hacerme con uno en el futuro y, en cuanto eso pase, me gustaría hacerle una reseña más completa.


Titiritesa, de Xerardo Quintiá, es un álbum ilustrado que parte del arquetipo narrativo de 'príncipe vence a monstruo, salva a princesa y se casan', o sea, "marcarse una Peach", en referencia a los Super Marios. Sin embargo, en este libro se cambia al príncipe por otra princesa, la violencia por la palabra y al monstruo por alguien comprensivo que no hace el mal por el mal. Es un libro valiente, escrito en verso, que se atreve a tratar la temática del amor entre dos mujeres con un público infantil. No obstante, es triste saber que muchas bibliotecas clasifican este tipo de álbumes ilustrados como literatura adulta, e incluso son difíciles de encontrar en las librerías (Soler, 2016).


Oliver Button es una nena, de Thomas Anthony de Paola, fallecido este 30 de marzo de 2020, no trata la temática LGBT, pero sí rompe los roles de género masculinos, ensalzando la llamada nueva masculinidad. Se trata de un álbum ilustrado sobre un niño al que no le gustan las cosas que se supone que le deberían de gustar por ser un niño. Es ideal para tratar con los infantes temas tales como el acoso escolar, los roles de género y, aunque de forma indirecta, las orientaciones sexuales distintas a la hetero. Si, ya se que debería centrarme únicamente en aquellos libros que tratasen la temática que nos ocupa, pero no podía dejar pasar la oportunidad de comentar este álbum que leí hace muy poco y que realmente me conmovió. ¡Altamente recomendable!

Producciones audiovisuales con temática LGBT



In a heartbeat, de Esteban Bravo y Beth David, es un corto de animación infantil, pero capaz de enamorar también a los más adultos. Sin la ayuda de diálogos, trata la historia de un joven que vive su homosexualidad a escondidas; y de su corazón, que, harto ya de esconderse, decide abandonar su cuerpo e ir en busca de su amado. Divertido, a la par que emotivo, se le considera uno de los primeros cortos de animación que trata la homosexualidad infantil. Además, su falta de diálogos le obliga a exagerar los gestos faciales y a simbolizar ciertos sentimientos como el amor, la ira o la tristeza, por lo que viene genial para trabajar la competencia emocional.


Vestido nuevo, de Sergi Pérez, se trata de otro cortometraje, ya no de animación, pero que también tiene de protagonista a un niño (o por lo menos así es como se dirigen a él, ya que en ningún momento del corto se define claramente su género). El día de carnaval, la clase de Mario debía de traer un disfraz de los 101 dálmatas en su mochila para cambiarse más tarde. Sin embargo, Mario aparece a primera hora con un vestido de niña, lo que causa las risas y mofas de sus compañeros. Podría parecer que Mario iba disfrazado de niña, pero más tarde la maestra encuentra el disfraz de dálmata en su mochila. Lo mejor de este corto es que al final no sabes nada. Es decir, ¿es Mario homosexual? ¿Transexual o transgénero? ¿No binario? ¿Un niño cis-hetero al que simplemente le gustan los vestidos y el color rosa? El final es abierto, por lo que se pueden tratar múltiples temas. ¡Las posibilidades son infinitas!


Miraculous Ladybug, de Thomas Astruc, cuenta las aventuras de dos adolescentes parisinos que deben compaginar su vida escolar con su identidad secreta de superhéroes. En esta serie de dibujos animados franco-japonesa, existen varias parejas homosexuales, una de ellas, la de Nathaniel y Marc, ya confirmada. Se sabe que habrá también una pareja de dos mujeres pero todavía no se sabe quiénes serán, aunque los fans tienen sus propias teorías. Tan importante es tratar este tipo de temas de forma directa, al igual que en las obras literarias ya nombradas; como hacerlo de forma indirecta, incluyendo representación LGBT entre la plantilla de personajes secundarios o coprotagonistas. De esta forma se introduce la diversidad sexual de forma natural. Así los niños comprenden mejor la realidad del colectivo en contextos variados, y son conscientes de que las personas LGBT existen más allá de la literatura LGBT propiamente dicha. Como he comentado en la entrada anterior, muchas series de Cartoon Network hacen esto de una forma maravillosa (aunque ojo, Ladybug no es de CN).


Y no querría acabar esta sección sin hacer una mención especial a los videojuegos como Dragon Age o Fire Emblem que también cuentan con personajes bisexuales y homosexuales, y dentro de su mecánica de simulador de citas permiten este tipo de relaciones. Sin embargo, me gustaría hacer otra investigación sobre la representación LGBT en los videojuegos, ya que considero que son una obra literaria con cualidades y características específicas que la hacen única.

¡Y eso es todo por hoy! Espero que os haya resultado interesante. De nuevo, si creéis que se me ha pasado algo por alto, o hay algún error, no dudéis en comentarlo. También os animo a compartir en los comentarios otras obras de temática  o con representación LGBT que no haya nombrado, y así poder enriquecer esta pequeña lista. Sé que hay muchas más, pero no me daría la vida para comentarlas todas. Por último, si os gusta mi contenido, podéis suscribiros (sigo sin saber cómo, empiezo a dudar de que se pueda. No sé cómo va esto. Quizás debería abrirme un twitter del blog o algo XD). Bueno, sea como sea, la próxima semana, si todo va bien, tendréis noticias mías. ¡Hasta la vista!

¡Nya! 😸


domingo, 28 de junio de 2020

Rakso Analiza: Cómo escribir personajes LGBT


I want to break free - Queen


Hoy, 28 de junio de 2020, se celebra el día mundial del orgullo LGBT, y como conmemoración me gustaría escribir sobre el tema en este blog. Mi idea inicial era comentar la representación de la comunidad en la literatura española a lo largo del tiempo, pero al comenzar mi investigación me di cuenta de que iba a necesitar algo más de una semana para poder redactar algo decente. No he descartado la idea ya que a mí mismo me interesa este tema, pero para poder publicar una entrada el día de hoy, he decidido hablaros sobre la construcción de personajes LGBT en las obras literarias. También comentaré por qué tu obra necesita representación LGBT si quieres que sea buena. Si, he dicho necesita, es de obligado cumplimiento; y no, no estoy loco ni trabajo para la "dictadura progre". Si te interesa el tema, sigue leyendo.

Antes de nada, me gustaría recalcar que a día de hoy sigo aprendiendo a crear personajes. No soy un escritor profesional, así que tampoco os toméis esto como "la súper guía suprema para crear personajes LGBT y no ofender a nadie". Son más bien una serie de consejos que yo, como escritor aficionado y hombre homosexual, siento que os pueden ayudar. Soy consciente de que a veces a los escritores les da miedo incluír personajes no heteros por si su obra acaba convertida en un panfleto de propaganda sin calidad, o de hacerlo mal y ofender a algún colectivo sin querer. Mi intención con esta entrada es ayudar a esta gente a eliminar sus dudas y a atreverse a ser más inclusivos y poder escribir con más seguridad, sin miedo a equivocarse. También verán como, a su vez, la calidad de su obra mejora considerablemente. Y entiendo que a las personas del colectivo LGBT nos resulta mucho más fácil la creación de personajes que nos representen, pero creo que nunca está de más hacernos una revisión introspectiva en busca de creencias homofóbicas. ¡Puede que te lleves una sorpresa!

Para explicar cómo se ha de crear un personaje LGBT, antes voy a ilustrar cómo no se debe, y el mejor ejemplo que se me viene ahora mismo a la cabeza y que todo el mundo podrá reconocer es el de Modern Family. La pareja homosexual de esta serie está formada por Mitchell Pritchett, un hombre serio y centrado, licenciado en Derecho por la Universidad de Columbia; y Cameron Tucker (Cam), una persona muy excéntrica, extrovertida y muy sensible. Más tarde se incorporaría a la unidad familiar Lily Tucker, una niña vietnamita adoptada.

Hasta aquí todo bien, ¿no? Pues no. Fijémonos un poco más en las personalidades de ambos. Un hombre serio y con estudios de derecho que sale cada día a trabajar; y otro sensible, extravagante, con estudios artísticos y que aún encima se queda en casa cuidando a los hijos. Ahora cambiemos a Cameron por una mujer. Exacto, esta pareja  homosexual no hace más que reproducir los roles de género de cualquier otra pareja hetero. De hecho, es prácticamente una pareja hetero. Si bien de vez en cuando nos dan una sorpresa-como que a Cameron le gusta el deporte-el arquetipo de ambos personajes está cargado de estereotipos.

Pero si este ejemplo no os llega, o no lo veis tan claro, hay muchos casos en los que sucede esto mismo en las obras yaoi. Para quien no controle este tema, el yaoi es un género de animación y manga japonés de estilo romántico con una pareja gay como protagonista. Sin embargo, existen dos arquetipos de personaje en este caso: el seme, alto, fuerte, ojos pequeños, rasgos filosos y de personalidad fría; y el uke, bajito, "kawaii", de ojos grandes, trazos redondeados y personalidad sensible y, por qué no, femenina. No me quiero entretener más con este género porque le quiero dedicar una entrada en exclusiva. Sólo decir que, como en el caso de Modern Family, se fomentan los roles de género machistas que llevamos viendo en la literatura durante años.

El problema aquí es doble, ya que por un lado se considera que una pareja homosexual ha de cumplir con los roles heteronormativos (la famosa pregunta de "¿quién es el hombre y quién la mujer?"); y, del mismo modo, repite las conductas tóxicas que ya creíamos superadas, o que por lo menos las relaciones heterosexuales en la ficción parecían demostrarlo. Entonces, ¿por qué es diferente con la comunidad LGBT? La respuesta es sencilla. La orientación hetero ha evolucionado sin restricciones, y los roles de género se han ido difuminando con el paso del tiempo (aunque aún queda mucho por barrer). Sin embargo, la gente LGBT siempre ha estado reprimida por la sociedad y la política, y eso ha ayudado a generar una especie de leyenda negra contra la misma. Aún en países como España, supuestamente avanzados en este tema, existen estereotipos y prejuicios, además de un numeroso grupo de personas que alimentan las llamas de la homofobia. Por esto decimos que todavía estamos muy lejos de la igualdad.

Volviendo con el tema principal, un personaje LGBT bien escrito será aquel que esté depurado de estereotipos y prejuícios. La mejor forma de hacerlo, en todo caso, será hacer como con el COVID-19: asume que los tienes e investiga para evitarlos. Ahora bien, los estereotipos tampoco son falsos. Son un ejemplo de la realidad, pero simplificada y muy generalizada. Por ejemplo, que los hombres gay son más ordenados que los hetero es un estereotipo, pero claro que existen hombres gay ordenados. Al igual que las mujeres lesbianas son deportistas, pues no tiene por qué, pero muchas sí lo son. Por lo tanto, la cuestión no es huír de los estereotipos, sino ser conscientes de que la sexualidad de una persona no define su personalidad. Así que, antes de nada, construye a un personaje profundo y circular, y luego, en cuanto tengas su personalidad definida, ya pensarás en si le gusta la carne o el pescado.

Me parece relevante en este punto diferenciar la personalidad del personaje de las vivencias del mismo, su historia de vida, la cual sí está influenciada por su orientación sexual. Por ejemplo, una persona transgénero seguramente haya sufrido episodios de transfobia, pero esto, al contrario de lo que se piensa, no define la personalidad. Más bien es la revés, según la personalidad de nuestro personaje, su experiencia vital se traducirá en unas consecuencias u otras. Siguiendo con el ejemplo de la transfobia, una personalidad sensible podría acabar con depresión, pero una optimista quizás es capaz de empoderarse y enfrentarse a sus abusones. Recapitulando, la personalidad viene definida de antemano, las experiencias vitales sólo la reafirman. Aspectos como la orientación sexual sí inciden sobre las experiencias, pero nunca sobre la personalidad.

Otra cosa que, personalmente, me cabrea mucho, es la utilización de la homosexualidad como pinkwashing, es decir, meter personajes LGBT para parecer más inclusivos. Todo personaje ha de tener una función en nuestra historia, sea protagonista, antagonista, co-protagonista, ídolo, héroe,... ¡Morir puede ser una función de un personaje! Pero, por la misma razón de que la sexualidad no define a la persona, la función de un personaje nunca puede ser "ser gay". O sea, sí puede, pero será un personaje mal diseñado y poco creíble (véase la pareja homosexual de Modern Family, cuya función en la serie es "ser la pareja homosexual").


Ahora bien, ¿necesita tu obra literaria tener representación LGBT? Definitivamente, si. ¿Por qué? Pues porque ocultar la existencia de dicha comunidad sería como decir que el cielo no es azul. Estas personas existen, y si quieres que tu obra sea realista y creíble, deberían aparecer personajes LGBT creíbles. Vale, es verdad que puede haber excepciones, porque si tu obra se centra en la vida de cuatro ancianos en un asilo, por ejemplo, quizás la historia esté tan focalizada que nunca se econtrarán con personajes LGBT. Sin embargo, si tu obra trata sobre todos los ancianos de una residencia, lo raro sería que ninguno fuese trans, o homosexual, o asexual, etc.

¿Y si tu obra fuese de fantasía? ¿Podrías justificar la ausencia de personajes LGBT diciendo que en tu mundo ficticio no existen? Bueno, técnicamente sí, pero, chico, se te ve la homofobia. Todos sabemos que las obras fantásticas se inspiran en la realidad, y contienen mensajes que inciden en la misma. Así que, antes de hacer eso, piénsatelo dos veces. Ficción y realidad van cogidas de la mano.

Por último, si todavía tienes dudas sobre cómo crear este tipo de personajes, siempre puedes inspirarte en otras obras literarias con representación LGBT buena, como Hora de Aventuras, Clarence, Steven Universe, El mundo de Craig... La verdad es que Cartoon Network lo está haciendo genial. Además, me comentan que The last of us parte II también está fenomenal, aunque no he tenido la oportunidad de jugarlo yo mismo. Igualmente, libros de literatura infantil como Titiritesa también son estupendos ejemplos. Tampoco dudes en preguntar tus dudas a personas del colecivo, como yo mismo, que estaremos encantados de contestarte, aquí en los comentarios, por ejemplo.


Espero que estos consejos os hayan inspirado alguna que otra historia y os sirvan en vuestras futuras obras, no solo a la hora de escribir personajes LGBT, sino cualquier personaje. Repito, no son reglas de oro, son consejos, pero considero que son bastante fiables. De todas formas, si crees que me he dejado algo en el tintero, o que quizás he metido la pata en algún aspecto, déjamelo en los comentarios. Todos, incluído yo, podemos aprender de todos, siempre desde el respeto mútuo.

Esto es todo por hoy. Espero poder escribir una entrada cada semana, por lo menos durante las vacaciones de verano. En cuanto empiece el curso se me hará todo más difícil pero tampoco pienso abandonar el blog. La semana que viene, si todo marcha bien, subiré la segunda parte de esta entrada en la que hablaré sobre la representación LGBT en la literatura española a lo largo de la historia. Si os interesa este contenido, podéis suscribiros al blog Rakso Literato. Os diría como, pero no tengo ni idea de como se usa esta plataforma. No sé, habrá un botón por algún lado, creo. Buscad y me decís.

Rakso se despide.

¡Nya! 😸